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miércoles, 18 de marzo de 2015

Consejos para niños y perros


Está claro que los perros somos una de las mascotas preferidas por los niños. Pero los humanos adultos tenéis que tener en cuenta algunos consejos para que ninguno de nosotros sufra ningún percance

-No nos dejes solos. Siempre que estemos juntos tendrá que haber un adulto presente, ya que a veces se nos puede cruzar algún cable y podemos intentar morder al niño. Tampoco dejes que el pequeño de la casa nos moleste mientras comemos, dormimos o si estamos enfermos.





-Convéncenos a los dos de que los juegos basados en peleas o demasiado violentos no son buena idea. 


-Elige una raza que sea compatible con los niños. Entérate de cuáles son los cuidados que necesita. Lo mejor es que te decantes por una raza que requiera mucha actividad, ya que tendrá que aguantar el ritmo del niño de la casa.


-Socialízalo. Los perros necesitamos tener contacto con otros perros, con los ruidos de la calle, con otras personas... Si no, cuando estemos ante ellos, reaccionaremos de forma violenta.


-Avisa a tus niños de no acercarse a perros desconocidos, ya que no sabemos cómo van a reaccionar. Tampoco deben salir corriendo, ya que los canes olemos el miedo.


¿Qué tal se llevan tu perro y tu niño?

Beneficios de Tener una mascota


Los animales de compañía están considerados como una medicina preventiva. Su cuidado y el afecto hacia ellos promueven la salud y prolongan la vida. Numerosos estudios han demostrado, por ejemplo, que cuando los acariciamos la tensión arterial se reduce, además de producir efectos relajantes en nuestro organismo. Y es que, sin duda, ellos son un verdadero antídoto contra el estrés y una fuente inagotable de amor y compañía.
Estos son algunos de los beneficios que aporta la convivencia con una mascota.

Disminuyen el sentimiento de soledad:
 su presencia constante hace que las personas se sientan más confiadas, seguras y protegidas. Su compañía también estimula el contacto físico y la comunicación; casi todos los dueños le hablan a su mascota y la conversación resulta más relajante debido a una sencilla razón: los animales no juzgan a las personas.

Incrementan la autoestima:
 los cuidados y atenciones que demandan las mascotas reducen los tiempos de ocio, hacen que la persona se sienta útil y generan una estrecha relación entre humano y animal, en la que ambos intercambian cariño y emociones. Son una constante fuente de motivación para su dueño.

Los niños aprenden: 
la convivencia con las mascotas contribuye a que los niños aprendan valores positivos como el respeto hacia los animales y la vida, la amistad y el amor, crea sentido de responsabilidad y promueve la comunicación entre padres e hijos. Las mascotas pueden enseñar a los niños a amar. Una mascota desarrolla en el niño la sensación de ser siempre aceptado y querido.


Mejoran el humor:
 ellas son una fuente de alegría y diversión para toda la familia, y con su compañía nos enseñan a disfrutar de las cosas sencillas de la vida.

Estimulan el contacto social:
 tener una mascota es una buena manera de establecer contactos sociales más positivos, conociendo a otras personas con quienes compartir anécdotas y experiencias sobre ella, ampliando así el círculo de amistades.

Ayudan a estar en forma
: los perros necesitan caminar y hacer ejercicio diariamente. Compartir con la mascota y disfrutar de esta actividad hace que tanto ella como su dueño se mantengan saludables.

Favorecen la recuperación de las enfermedades
: se ha demostrado que aquellas personas que poseen mascotas se recuperan más rápido de enfermedades como infartos y de cirugías, que aquellas que no las poseen.


Apoyan a personas discapacitadas: particularmente los perros, pueden convertirse en los ojos, los oídos y las piernas de muchas personas que padecen ciertos impedimentos físicos.

Nos hacen más humanos: 
los cuidados y el amor hacia los animales nos hacen demostrar mayor empatía y actitudes positivas hacia ellos, y así aprendemos a actuar de la misma manera con las personas.

Liberan del estrés: los estudios llevados a cabo sobre personas que poseen mascotas y otras que no tienen, muestran que el primer grupo tiene estados de ánimo más altos periodos menores de depresión.